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lunes, 10 de mayo de 2010

El Teatro del Mundo: En los libros hallarás el tesoro del saber...

El pasado 29 de abril, D. Fernández publicaba en la edición digital del diario 20 minutos una curiosa nota sobre la trama de corrupción "Gürtel"*, que lleva varios meses presente en los titulares de los telediarios y los periódicos españoles, misma que transcribo íntegramente:

La 'trama Gürtel' compró libros para saber cómo delinquir

La biblioteca personal de Francisco Correa y sus lugartenientes era muy particular. Consciente de los 'negocios' que tenía entre manos, el cerebro de la trama Gürtel decidió instruirse para poder delinquir con mayor rigor.


En la documentación del sumario judicial, aparecen las facturas de los diez libros que Correa compró en 2005 y 2006. El listado incluye libros con títulos tan ilustrativos como: Falsedades documentales en el Código Penal; Delito de prevaricación; Delitos cometidos por autoridades; Delincuencia urbanística. Aspectos; Delito urbanístico y cuatro tomos de la obra Delitos contra la Administración Pública.

La compra de los libros coincide con la creación, por parte de Correa, de un partido político llamado Corporación Majadahonda. La intención de la trama era presentarse a las elecciones municipales de 2007 con dos objetivos: o bien ganar las elecciones o bien convertirse en un partido bisagra, clave para la victoria de otro partido. Los sueños de Correa se quedaron en eso, sueños. Sólo consiguió 183 votos.

Parece que no tenemos otro remedio que rendirnos ante el lugar común, y apuntar una vez más que la realidad supera a la ficción: quien dude sobre la existencia de la nota, puede leerla directamente en este vínculo. Ya lo decía yo en la entrada del día de ayer: donde se encuentre un buen libro...


* Para quienes no estén iniciados en los detalles escabrosos de la vida pública española, parece pertinente precisar que Caso Gürtel es el nombre con el que se conoce a cierta investigación instruida por el celebérrimo juez de la Audiencia Nacional de España, Baltasar Garzón, hacia febrero de 2009. La finalidad perseguida por las pesquisas judiciales agrupadas bajo la denominación Gürtel consiste en desentrañar una red de corrupción presuntamente encabezada por el empresario Francisco Correa y vinculada al Partido Popular.

domingo, 9 de mayo de 2010

Donde se encuente un buen libro...

Puesto a escudriñar los horizontes culturales construidos a partir de los avances tecnológicos, me he encontrado en YouTube un vídeo que me ha llamado poderosamente la atención. Lo comparto con los tres lectores y/o lectoras de este blog, con la esperanza de que lo encuentren tan provocador como me lo pareció cuando lo vi por vez primera:



Tal como lo expresara el filósofo y lingüista estadounidense Walter J. Ong (1912-2003): el descubrimiento de la escritura involucró una radical revolución tecnológica (Orality and Literacy: The Technologizing of the Word, 2ª ed., Routledge, Nueva York, 2002). La escritura ciertamente puede calificarse en tales términos porque requiere un empleo habilidoso de ciertas herramientas (tinta, pinceles o plumas, entre otras) sobre superficies cuidadosamente preparadas (por ejemplo, tablillas de arcilla o madera, pieles o papel). Las palabras, sin escritura, carecen de presencia visual: mueren en el momento en que son pronunciadas. La escritura, por el contrario, les proyecta más allá del presente efímero: asegura su perdurabilidad, su potencial para volver a vivir dentro de un número ilimitado de contextos (tantos como lectores han existido, ahora y siempre). Ya no nos asombran los libros, cuando en realidad son probablemente uno de los mayores avances tecnológicos de la humanidad: la condición que ha permitido la transformación y evolución de los paradigmas históricos en que se expresan los distintos saberes humanos.

Jorge Luis Borges imaginaba el paraíso como una especie de biblioteca. El pintor Carl Spitzweg (1808-1885) probablemente encontraría risible semejante pretensión, como podemos apreciar en su cuadro titulado Der Bücherworm (que podemos traducir literalmente como "El Gusano de Biblioteca", aunque en castellano la expresión pertinente al caso sería ratón de biblioteca, referida a una persona que devora los libros): el consumo excesivo de la palabra impresa, parece decirnos Spitzweg, nos coloca en una precaria y negligente situación, enfrascándonos en una esfera alejada de la realidad. No obstante, en este distanciamiento de la realidad (e imagino que incluso cualquier hipotético gramatólogo que se cruce con estas líneas estará de acuerdo conmigo en este tema) radica el milagro de los libros, que permiten propalar  el saber y la belleza a pesar de la ausencia del autor. Detrás de los proverbios, los axiomas y la especulación filosófica que han llegado hasta nosotros (y que se continúan construyendo a diario, y que sin duda llegarán más allá de nosotros) se encuentra la experiencia humana pasada, diseminada a lo largo de los siglos e inmersa en una trama narrativa transmitida, por medio de los libros, de generación en generación. Frente al socarrón pincel de Spitzweg me quedo, entonces, con Borges, y concluyo con sus amorosas palabras sobre la palabra escrita e impresa: «De todos los instrumentos del hombre, el más asombroso es, sin duda, el libro. Los demás son extensiones de su cuerpo. El microscopio, el telescopio, son extensiones de su vista; el teléfono es extensión de la voz; luego tenemos el arado y la espada, extensiones del brazo. Pero el libro es otra cosa: el libro es una extensión de la memoria y la imaginación».